La otra cara del tomate: “acá estamos cosechando y llevando a fábrica unas 9 hectáreas”

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“La falta de integración, de planificación y la continuación de metodologías de hace 30 años atrás, son las causas por las que algunos no están logrando vender su producción”, explicó el productor de Tomate Carlos Dávila. Pidió con urgencia la integración de los productores para planificar los kilos, el precio, la forma de pago y los parámetros de calidad.

“Toman decisiones de producción y plantan porque creen que van a tener el mismo precio que tuvieron, o desean incluso que el precio sea mejor al año siguiente. Y no se basan en datos, ni se asesoran, ni tampoco se integran a la industria. Eso es lo que está afectando a algunos productores mientras otros tenemos toda la producción vendida” afirmó Carlos Dávila, un importante productor de tomate del Valle de Uco.

Situado en una finca de Tunuyán, en plena zona del corredor productivo de esta región, Dávila explicó que los productores que están integrados en Tomate 2000 ya han vendido toda su producción. Y ante la noticia de que un productor regalaba el tomate en la plaza de Tunuyán, Dávila manifestó: “la gente que se visibiliza por las redes diciendo que se regala el tomate, confunde al consumidor y al productor. Porque el consumidor va a la verdulería y el tomate está a 600, 700 pesos el kilo. Por eso debemos ser serios al momento de producir y al momento de comunicar también, porque podemos hacerle muy mal a la agricultura mendocina, y a la necesidad de avanzar para cuidar al productor”.

“Algunos productores, por no formar parte, por no tener esta perspectiva y por no integrarse no pueden comercializar su tomate. Y básicamente esto es una pena, porque confunde al consumidor, porque cuando va al mercado el tomate tiene precio. Con lo cual esto hace mucho daño: a la producción, a la necesidad de tecnificar, a la posibilidad de aumentar su calidad, de avanzar. No estar como hace 30 años atrás, en cuanto a producción y a los riesgos y decisiones que debe tomar un productor”.

Para este productor de tomate de Tunuyán, lo más importante es estar integrados, en todos los sectores. “Y dejar de manejar los cultivos por ´olfato´como hacen algunos productores. Eso ya no sirve. Hay que tomar decisiones de producción sobre la base de datos, con información real, sino termina siendo una irresponsabilidad. Y muchas veces tirando o echándole la culpa a los gobiernos, siendo que como productores tenemos la responsabilidad de las decisiones. El productor debe ser consciente a la hora de armar su tablero de comando qué cultivos son los que debe plantar para asegurar su cosecha, a partir de la información disponible”.

En relación al Tomate, existe la figura de Tomate 2000, un Programa que brinda asistencia técnica al productor, asesora sobre precio y calidad al trabajar con el INTA, y además el productor puede acceder a un seguro agrícola que cubre el 100% de los costos ante contingencias climáticas. En sintonía, y tras consultar a los titulares de la carteras, el gobierno provincial fomenta y apoya a estos equipos y estas iniciativas que lleva a cabo Tomate 2000. Desde el Ejecutivo provincial entienden que el nuevo modelo económico implica un cambio cultural, y que los privados -en este caso los productores- deben trabajar para generar autonomía de sus esquemas productivos, pensando la vinculación con la industria como una parte estratégica del plantar y producir. Esto debe arraigarse en la forma de producir y de relacionarse de todas las economías regionales, sostienen desde provincia, y remarcan que es un cambio cultural que deben dar los productores. A la par, también indicaron que apoyan el sistema de Tomate 2000 porque ha permitido traspasar la cadena completa y ha dado seguridad al productor con un manejo agronómico y técnico muy sólido.

“El hecho de estar integrados, formar parte del Programa Tomate 2000 le da al productor una previsibilidad, una mirada, información y reglas claras de trabajo, desde el momento que se planifica la producción hasta el momento de cosecha. En nuestro caso, este año a través del programa Tomate 2000 hemos producido alrededor de 9 hectáreas tratando de cumplir las expectativas en términos de calidad y de kilos. Y estamos contentos porque estamos concluyendo un ciclo pese a la coyuntura de la macroeconomía. Lo que se ha difundido en relación a regalar el tomate, y el tomate sin precio, tiene que ver con la imprevisión, la falta de planificación, la no integración a partir de los programas que existen”, explicó Carlos Dávila, y agregó que Tomate 2000 ha permitido “contar con una trazabilidad muy importante del tomate. Y esto garantiza que llegado el momento de cosecha, el productor esté tranquilo respecto a la comercialización del mismo”.

No obstante Dávila explicó que al igual que el resto de las actividades productivas e industriales, el tomate está atravesando las complejidades de la macro economía nacional. Ante esto, otro importante productor de tomate del Valle de Uco, Gabriel Saez explicó: “nosotros estamos en tomate 2000 desde hace muchos años, y venimos trabajando de forma integrada con la industria, entonces en la actualidad no tenemos problemas para venderlo. Sin embargo estamos en un año que por los costos para producir, y el precio que vamos a cerrar, es muy posible que quedemos ´empatados´. Pero hay dos formas de ver el precio, si lo ves con el costo que produciste o con el costo de reposición”, explicó el productor en referencia a la caída de la inflación, los costos con los que se produjo el año pasado y el costo actual de venta. La complejidad de la realidad, de la coyuntura, exige acuerdos con la industria e integración de los productores, para decidir la próxima temporada.

El reconocido productor de San Carlos explicó con respecto a lo de regalar el tomate: “no sé cómo están trabajando actualmente esos productores que están regalando el tomate, quizás vienen trabajando sin compromiso con nadie, yendo al mejor postor, y bueno esos son los riesgos. Este año, con cualquier mercadería, quien no está afianzado con una industria, o con un empaque, le va a costar ubicar la producción porque hay una baja en el consumo. Y sumado a la apertura de exportaciones, hay países de afuera que venden mercadería a un precio más bajo de lo que aún nos cuesta producir en Argentina”, explicó Gabriel Saez.

“En la actualidad, nadie puede planificar un cultivo si no está integrado. Esto es fundamental. Y esto es para todos los cultivos, tanto anuales como definitivos. El productor necesita estar integrado y es fundamental para que el productor tenga claro el sistema de comercialización, fijando precio para saber de antemano los costos; hacer los deberes, y apuntar a la calidad y a los kilos. De ninguna manera la producción avanzará de forma solitaria e improvisando, basándose en precios de cosecha anteriores, pensando que se va a repetir el mismo escenario. Eso es lo que les está pasando a los que hoy no pueden comercializar su tomate: es la imprevisión, la falta de planificación y la continuación con metodologías de hace 30 años, donde se planta porque creen que va a tener el mismo precio o mejor al año siguiente”, sintetizó por su parte Carlos Dávila.

 Realidad del Tomate

A partir de estos últimos tres años las empresas empezaron a estoquear a raíz del fenómeno de inflación galopante. En consecuencia, esta situación generó que grandes concentradores y supermercados compraran mucha pasta de tomate pensando que el precio iba a seguir subiendo, lo que terminó generando una condición de sobre stock. Esto se suma a una gran producción de las parcelas en este año por no haber tenido grandes heladas o granizadas.

En esta situación del último año, con una economía más estable en donde se empezaron a regularizar los precios y sobre todo el tipo de cambio, hizo que haya una oferta que es mayor a la demanda en este momento. 

Un 80% de los productores de Mendoza está dentro del sistema “Tomate 2000”. El 20% que no está dentro del sistema vende su remanente a un precio más bajo ya que al estar fuera del programa no hay ningún tipo de acuerdo previo que proteja al productor.

Los productores que han estado dentro del sistema “Tomate 2000” ( que es el 80%) han obtenido muy buenos resultados y cosechas récord. En tanto los que han decido no estar dentro del programa, han ido por fuera del sistema han tenido una realidad diferente (estos últimos representan en Mendoza menos del 20% de los productores de tomate).

“Tomate 2000 trabaja desde el inicio del cultivo con el productor y todo el seguimiento técnico, desde riego, control de malezas, plagas y hasta la cosecha. En la actualidad hay 160 productores integrados a Tomate 2000” informó el Ingeniero Ignacio Martín, asesor técnico del programa Tomate 2000.

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