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Transporte valletano: el sulky del Cumpita pasea vecinos y turistas por las calles sancarlinas

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Desde hace años es parte de la oferta de turismo rural del circuito Caminos de Altamira. El sulky del Cumpita Ovejero es uno de los atractivos transportes en el que los turistas pueden recorrer fincas, paseos y bodegas.

Los paseantes recorren arboladas calles, se detienen en alguna bodeguita artesanal y degustan vinos caseros. Si es de mañana, amasan y desayunan tortitas y dulces caseros. Después vendrá el asado y las tonadas, la cosecha, las artesanías.

El “Cumpita” los espera en la puerta, como si el tiempo retrocediera muchas décadas.

Caminos de Altamira

Caminos de Altamira es una interesante propuesta capaz de combinar turismo rural, cultural y de aventura en un marco natural de encantadora belleza y placentera tranquilidad.

Es en el pequeño paraje de La Consulta donde un grupo de vecinos rurales se reunió en forma espontánea y sumó esfuerzos para constituir este producto y así brindar a los visitantes una imagen fiel de la cultura que profesan, reivindicando en ella el trabajo de la mujer, otorgando a los jóvenes objetivos de vida, y frenando las corrientes migratorias empecinadas en despoblar el campo.

Caminos de Altamira es en esencia la unión de varias voluntades dispuestas a compartir con los turistas su cultura, por ello se convierte en un producto antropológico, donde la excusa es el campo, pero el interés es su gente. Es un paisaje de aires, colores y aromas donde se puede disfrutar del campo con el tiempo que marca el sol.

En Caminos de Altamira se cuenta con alojamiento en casas de campo, pudiendo además complementarse el producto con alojamientos en Hosterías 3 * de la zona cuando la demanda así lo requiere.

Por su parte, la gastronomía local es primordial a la hora de decidir sumergirse en esta cultura: challa, carne a la olla, chivo, empanadas y sopaipillas, acompañadas por sabrosas frutas y vinos de excelente calidad, hacen al deleite pleno de los visitantes.

Actividades agrícolas como regar, atar, podar y sobre todo cosechar cerezas, duraznos, peras, manzanas y uvas, apoyadas por otras actividades al aire libre tales como senderismo, trekking, avistajes, cabalgatas, paseos en sulky, globo náutica y más, permiten a los turistas recrearse y significar la vida en el oasis mendocino.