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Protesta en Chile contra un proyecto energético

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HidroAysén es el nombre de un megaproyecto que el gobierno de derecha pretende levantar en la Patagonia chilena y despertó el descontento ciudadano en las calles.

La información oficial de Carabineros señaló que fueron 30 mil las personas que la tarde-noche del pasado viernes salieron a las calles a protestar contra HidroAysén, un megaproyecto energético que Endesa y la acaudalada familia Matte pretenden levantar en la Patagonia chilena. Para los que participaron en la marcha, fueron más de 50 mil.

Cifras más, cifras menos, lo cierto es que la aprobación medioambiental de la iniciativa privada caldeó los ánimos de buena parte de la ciudadanía –no sólo en Santiago– que está en contra de una obra que inundará miles de hectáreas, modificará para siempre el sur de Chile y que ve cómo el gobierno de Sebastián Piñera estrecha cada vez más manos empresariales y manda pomposos proyectos de ley, pero con una preocupante “letra chica”.

La marcha partió pacíficamente en Plaza Italia, el centro neurálgico capitalino. Los manifestantes caminaron en dirección a la Plaza de la Ciudadanía, frente al Palacio de La Moneda. Iban tranquilos, portando velas y entonando cánticos de malestar contra el gobierno de derecha que rige al país. La tranquilidad duró poco. Fuerzas Especiales de Carabineros impidieron que la gente se acercase el palacio de gobierno. Los pocos que alcanzaron a llegar a la plaza, prácticamente fueron barridos del lugar. Apoyados con carros lanza-aguas, los efectivos comenzaron a arrojar bombas lacrimógenas a eso de las 21.30, el horario prime de las noticias de TV.

Sin embargo, los canales no resaltaron la noticia, por más que a esa hora la marcha ya había derivado en un duro enfrentamiento contra las fuerzas de orden de Piñera, que, a juicio de muchos, se sobrepasaron en el uso de la fuerza. De hecho, los twitteros que estaban en la marcha denunciaron que muchos efectivos policiales no portaban su placa de identificación. Tal situación hizo recordar los tiempos en que el enemigo del pueblo tenía nombre y apellido: Augusto Pinochet.

En las redes sociales, el culpable de esta situación es el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter (de reconocida obsesión por bajar los índices de criminalidad, cueste lo que cueste), quien prohibió que la marcha circulara libremente y puso a todos los uniformados en estado de alerta. “Esto no es sólo por HidroAysén. Hay un descontento con este gobierno, con la manera de hacer las cosas y con las ofertas de campaña no cumplidas. Nos prometieron una administración de excelencia, donde no habría espacio para perder el tiempo y ayer vimos a la ministra vocera de La Moneda (Ena von Baer) disfrazada de motoquera en una revista pituca”, alegaba el sociólogo Roberto Valencia, mientras se secaba las lágrimas provocadas por los gases tóxicos. Semáforos arrancados de cuajo, casi todas las señales destruidas, varias cortinas metálicas de tiendas dañadas, automóviles con sus vidrios quebrados y sucursales bancarias afectadas, fue el saldo de la jornada.

La marcha fue organizada por la ONG Patagonia Sin Represas. La organización se opone al proyecto aprobado por doce funcionarios gubernamentales el pasado lunes, pues construirá cinco represas en el cauce de los ríos Pascua y Baker, y una red de transmisión de 2 mil kilómetros hasta Santiago. Los 67 detenidos y numerosos heridos del viernes –entre manifestantes y carabineros– de ninguna manera frenaron las quejas. El movimiento Acción Ecológica convocó a una nueva manifestación para el próximo viernes, que quiere llegar hasta las mismas barbas de Piñera. Las manifestaciones seguirán realizándose hasta el próximo 21 de mayo, día en que el presidente Sebastián Piñera entregará en el Congreso la cuenta pública de su gestión. Ayer ya hubo una previa con un “cacerolazo” masivo.

Fuente: Pagina 12