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Lanzan 400 millones en créditos para los productores mendocinos

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El Fondo para la Transformación y el Crecimiento logró convenios con el Banco de Inversión y Comercio Exterior y con el Nación para otorgar ese monto a proyectos mendocinos.

En un año en el que la inflación golpea duro, suben los servicios y baja la rentabilidad, cualquier productor o pequeño empresario local sólo sueña con un respiro financiero que le permita salvar los costos e ilusionarse con reinvertir. Ese sería el destino de unos $400 millones para créditos que el Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTYC) acordó con el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y el Banco Nación. Este monto, que duplica el capital prestable con el que cuenta hoy el organismo, estaría disponible los primeros días de junio con una bajísima tasa de interés. Hay gran expectativa en la industria metalmecánica y la producción frutihortícola.

Hoy las finanzas del FTYC no distan demasiado de otras alicaídas áreas de la provincia, por lo que algunos empresarios lo califican de desfinanciado. En parte eso se debe a que desde hace años el fondo se fue descapitalizando, no sólo porque no recibió aportes de capital sino también porque otorgaba créditos con una tasa de interés cuyo valor era de la mitad de la tasa que maneja el mercado –hoy la tasa del fondo es de 16,5% y la del Nación de 33%–, lo que hacía que no se recuperase el dinero prestado.

Esto generó que hasta fines de mayo el fondo haya prestado poco más de $150 millones, priorizando fundamentalmente proyectos de cosecha y acarreo y malla antigranizo para el sector vitivinícola, y le quedaran en sus arcas unos $350 millones para poder prestar, ante una creciente y diversa demanda de créditos.

Todo este combo aniquilaba cualquier posibilidad de ampliar la cantidad y los montos de los créditos que se pudieran otorgar este año.

Por lo tanto, imitando lo que hizo la Provincia, el organismo buscó apoyarse en la banca nacional para conseguir financiamiento, subsidiando las tasas de interés de manera de hacerlo más accesible para los productores e industriales locales.

«La salida era pivotear financieramente otros proyectos a través de acuerdos con bancos. Por eso firmamos un convenio con el BICE de una línea de créditos de $150.000.000, de los cuales el 50% será para malla antigranizo y riego tecnificado y la otra mitad para proyectos de inversión, por ejemplo de la metalmecánica. A eso se suman otros $250.000.000 que vendrán del Banco Nación, y estarán vinculados a capital de trabajo e inversión», puntualizó Sergio Moralejo, titular del Fondo para la Transformación y el Crecimiento.

Según ejemplificó el funcionario, si algún productor local pretendiera acceder a los créditos que otorga el BICE, debería presentar su proyecto en el FTYC y si éste lo selecciona el banco le otorga el crédito y el fondo subsidia entre 3 y 6 puntos de la tasa de interés –en este caso ronda el 22%–, con lo cual el beneficiario terminaría pagando un interés de entre el 16% y el 19%, muy bajo comparando las tasas que maneja hoy la banca privada, que rondan el 40%.

Si bien estos acuerdos amplían la posibilidad de los pequeños productores e industriales locales a acceder a estos respiros financieros, desde el FTYC aseguran que más allá de aumentar la cantidad de créditos, pretenden seleccionar los proyectos «diferenciando qué sectores de la economía necesitan ser sostenidos y cuáles sólo requieren ser fortalecidos. No necesariamente otorgar una mayor cantidad de créditos termina dinamizando la economía», precisaron.

Crisis en la metalmecánica

No es novedad que la industria metalmecánica es una de las que más han sufrido los embates económicos de los últimos tiempos. En la provincia, a la salida de la minera Vale se le sumó la depresión de la industria vitivinícola, que generó una desinversión importante. Esta crisis la convierte en uno de los sectores más proclives a ser beneficiados con estos créditos, junto con el sector viñatero, «porque es un área de la economía que siempre ha sido muy dinámica y requiere invertir en tecnología, que hay en Mendoza y por la competencia que tiene dentro del país y en el exterior, pero a su vez viene de 5 años de estanflación. Además la vitivinicultura local, que ha tenido 4 años muy malos respecto al precio, no tenía margen para comprar ni un tractor y eso influyó en la metalmecánica, que es la industria que más cerca está», analizó Moralejo.

Con la perspectiva de alentar la inversión de esta área industrial, que complementariamente impacte en la producción frutihortícola, autoridades del FTYC se reunieron con representantes de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet) y la Cámara de Producción de Ajo, porque esta última necesita financiamiento para maquinaria que les permita competir en el extranjero y aquellos podrían producirla.

Fuente: Rosana Villegas / Diario Uno