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La violencia de género: entre la Instancia Privada y el “no te metas”

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Violencia de género_instancia privadaAunque hay avances en la aplicación de la Ley 26.485, aún persisten concepciones y acciones antiguas encarnadas en prejuicios, que sostienen los ciclos de violencia.

Es el requisito fundamental para que una causa se inicie y pueda prosperar. En medio de un sistema judicial imposibilitado para comprender esta problemática, las víctimas se ven apresadas entre las vivencias violentas y la trascendental decisión de denunciar a la espera de una respuesta rápida de la justicia.

“Hoy los casos de violencia no pueden tomarse si no es la victima la que realiza la denuncia, al tratarse de un delito de instancia privada no podemos hacer nada sin el consentimiento de la víctima” sostuvo una alta autoridad policial sobre los numerosos casos de Violencia de Género en los que deben intervenir.

En el caso de la violencia entre parejas las sanciones son más o menos severas dependiendo de qué tipo de vínculo los une. Si hay un matrimonio consumado, la pena al agresor suele ser más rígida, no obstante la problemática alcanza a muchos tipos de relaciones y en diversos contextos personales, según manifestó preocupada esta autoridad.

Esta posición se contrapone, según la letrada Carolina Jacky (especialista en caso de violencia de género), con lo que establece la ley 26.485, por la cual, cualquier efector público debe realizar la denuncia en caso de sospechar o comprobarse la existencia de agresiones: “la Ley indica que una vez ingresada la denuncia a la policía, no deben pasar más de 24 horas para que sea elevada al juez. Además, dice que todo funcionario del Estado (salud, educación, etc.) tiene la obligación de hacer la denuncia, “el no te metas, no sirve para la ley” afirmó.

Más allá de esta primera diferencia -entre lo que se denomina Delito de Instancia Privada,  figura “derribada” según entendería la ley de Violencia- todas las fuentes consultas coinciden en que los tiempos y el proceso de intervención es claro: policía, fiscalía y las manos de un juez. No obstante los tiempos se ven diferenciados por diversos contextos.

Según Fernando Ugarte, juez Correccional y Falta del Valle de Uco, el proceso es claro y sencillo y en un mes, máximo, la Justicia debería tomar una decisión siguiendo el esquema antes planteado; de hecho el magistrado sostuvo que “una comisaría es como una fiscalía” afirmando la flexibilidad del sistema. Por su parte Jacky sostiene que, según la ley, en una semana un Juez debería tomar una decisión ante esa denuncia.

Sin dudas, que hay avances en el tratamiento de la violencia de género, pero es evidente que  aún persisten concepciones y acciones antiguas y encarnadas en prejuicios. También, aunque existen nuevas interpretaciones por parte de la Justicia a los fines de evitar la re victimización, muchos de los procesos judiciales se vuelven lentos obstaculizados por el mismo sistema, o por quienes son parte de éste.

 

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