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Editorial: «Elecciones, ¡Qué bruto, póngale CERO al encuestador!”

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encuestador caricaturaLas elecciones primarias pasaron, valga la redundancia, las PASO hicieron su debut en la vida política de los mendocinos. Esto, aunque parezca un trastorno (en términos de la vida cotidiana de los mendocinos), es sin duda uno de los hechos más importantes de la vida democrática de los últimos años. Las elecciones primarias, han venido a empoderar al ciudadano común por encima de los aparatos partidarios, es decir, al llevar a los electores la decisión final de quiénes serán los candidatos que cada partido o frente electoral lleve a las elecciones generales; pone al ciudadano en una situación “de poder” frente a lo que antes eran acuerdos intra-partidos. Aunque algunos no hayan hecho uso de esta herramienta y hayan presentado solo un candidato, esto no quita que en próximas contiendas todos tengan la posibilidad de presentarse.

Ahora bien, las pasadas elecciones han dado una muestra de cómo se comportan los grandes encuestadores, y la respuesta es, mal. ¿Por qué? No acertaron en una, o mejor dicho no quisieron acertar, prefirieron la búsqueda de generar tendencia por encima de su rol como encuestadores. Así fue que durante más de un mes, los encuestadores se dedicaron a exponer un amplio triunfo del Frente Cambia Mendoza por encima del Frente para la Victoria: las “encuestas” aseguraban que la ventaja que obtendrían los radicales seria descomunal, cosa que fue sostenida y difundida por los grandes medios de Mendoza. El encuestador, que es en apariencia el más sólido de los cientistas sociales a la hora de los comicios, es a su vez el que, al decir quién gana y quién no, un generador de tendencia, sostenido obviamente por su aparente objetividad e idoneidad en el tema. Su rol es acompañado por los medios de comunicación, los cuales difunden lo que el “serio y responsable” encuestador dice, de esta forma se instala en la opinión pública una suerte de tendencia.

Las pasadas elecciones hablaron muy mal de estos “serios y responsables” científicos de la opinión pública, los resultados mostraron claramente que pese a que el Frente Cambia Mendoza obtuvo una ventaja por sobre su competidor, el Frente para la Victoria, ésta fue de escasos cuatro puntos, desmintiendo fácticamente los pronósticos de los encuestadores. Es en este sentido que su suerte estuvo signada a partir de pretender favorecer a un sector político, fue así que en Tunuyán las encuestas auguraban el triunfo del Radicalismo, cosa que fue también castigado por el triunfo de Aveiro, por un amplio número de votos a favor.

Pareciera ser que las encuestas también marcaron la vida de quien pretende gobernar Mendoza, pero lo atravesaron de manera directa y le propiciaron un duro traspié. Fue así que esta supuesta tendencia se sostuvo en los primeros datos emergidos del escrutinio, momento en el cual Alfredo Cornejo, candidato del Frente Cambia Mendoza, salió adjudicándose un amplio triunfo, incluso en tono autoritario le pidió al actual gobernador promover una “transición normal”. Los datos lo desmintieron, la ventaja fue escasa y el candidato radical además de pecar de soberbio, le faltó el respeto no solo al gobernador, sino básicamente a la ciudadanía, al electorado que tiene que votar en junio y ahí, decidir quién gobernará Mendoza.

Las Primarias pasaron, los resultados quedaron a la vista, lo cierto es que a partir de ahora volverán los mejores pingos a correr rumbo a la gobernación y las intendencias, por suerte estamos advertidos de ante mano, no hay que creer en las encuestas y votar en nombre de la conciencia y el futuro, al fin y al cabo es usted quien lo define y no un encuestador mesiánico.

Prof. Rodrigo Hinojosa

Un comentario

  1. me parece acertado el comentario Rodrigo, no se pueden cometer esos errores sobre todo en los altos mandos. y hay que terminar con los tipos que venden espejitos de colores a cambio de guita. cacho castro.

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