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Editorial de la semana: Y ahora ¿a quién votamos?

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elecciones 1999
Alianza UCR-FREPASO

En abundantes columnas he defendido el valor de la política como herramienta de transformación, es sin lugar a duda el elemento indispensable a la hora de pensarnos como comunidad democrática. La política como práctica cotidiana aparece en el centro de la vida, se desenvuelve, se moldea, se ejecuta, se vive. Podríamos decir que es indispensable para la vida en comunidad, no existen en la historia sociedades apolíticas, o para ser más precisos y simples, en todas las civilizaciones ha existido disputa de poder, por lo tanto ha existido la política. Es entonces la política la herramienta de transformación, en tanto es disputa por el poder.

No es menester de esta columna analizar la política desde la ciencia, mucho menos adentrarnos en una definición precisa y contundente del término y sus acepciones, solo diré que no se puede negar la política, mucho menos existir sin ella. Y lo concreto es que, en el mundo de la política (nuestro mundo) las elecciones se acercan, y tenemos la difícil tarea la de elegir a quien nos gobernará en los próximos  años. Es así, y el voto nos hace iguales, tanto millonarios, poderosos y gente de a pie, valen un voto. En esa lógica, parece ser que las elecciones son un momento en la historia de nuestras vidas en donde no hay lugar para medias tintas: uno vale igual que el otro, y eso hay que celebrarlo, hay que ponderarlo. Además, las elecciones definen un rumbo, nos dicen adónde vamos, cuál es el camino que elegimos.

Ahora bien, ¿Qué elegimos en una contienda electoral? ¿Cómo descifrar qué rumbo estamos definiendo? En tiempos donde la propaganda abruma y todos los discursos se parecen, ¿Cómo encontrar cierta seguridad a la hora de emitir el voto? Personalmente, creo que siempre es válido elegir proyectos, proyectos políticos, porque de eso se trata, de elegir rumbos claros y definidos. En tiempos donde los carteles se parecen, los discursos se entrecruzan, es pertinente que las acciones hablen por los hombres y mujeres que dan su nombre a las listas.

Personalmente (soy subjetivo, tengo una mirada particular sobre las cosas, tengo una mirada política sobre las acciones), yo elijo votar la militancia, la política, la voluntad de trabajo permanente, elijo a hombres y mujeres que hacen de la práctica política (entiéndase esta como herramienta de transformación) un hecho cotidiano. Así, con esa “guía”, en Tunuyán yo le pondría el voto, por ejemplo, a Lorena Vega, la candidata a concejal de Unidos y Organizados, porque sé de su militancia real, concreta, de su convencimiento y compromiso con un proyecto político. O si quieren (para mencionar otro color partidario), le daría una chance a Horacio Videla, un militante fervoroso del Radicalismo, que a pesar de presentarse con otro sello partidario, certifica más de 30 años de militancia.

Otros, a la hora de votar, tal vez priorizarán la trayectoria social del candidato, el “estar cerca” de los problemas reales de las personas todo el año, y no solo en épocas electorales. Entonces, con esa línea de razonamiento, por ejemplo, algunos le darán su voto a Fany Rubio, una mujer que lleva muchos años con un trabajo formidable desde la Liga de Lucha contra el Cáncer; o a Vanesa Guajardo (que además de ser militante política) ha dado muchas horas de su tiempo a la agrupación “Pan y Rosas”, un pilar fundamental en la defensa de los derechos de las mujeres.

Más allá de nuestras inclinaciones, gustos, necesidades, historia, etc., que de alguna manera condicionarán nuestras elecciones, lo importante es saber que, emitir un voto no es algo liviano y sin consecuencias. Todo lo contrario, es un acto que además de dignificarnos, nos permite decidir qué futuro queremos para “ya”, y también para las próximas generaciones. Es el momento para revisar qué se hizo y cuándo se hizo, cuándo llegó el turismo, cuándo se hicieron las casas, las cloacas, en fin, y revisar también quiénes se ofrecen para continuar o descontinuar.

Si, se acercan las elecciones, eso es bueno, no es malo, no se confunda con los discursos que niegan la política, es el momento en donde usted va a elegir que desea para los próximos años. Para muchos que no crecieron en democracia es un privilegio cada vez que se vota, para todos debe ser la oportunidad de elegir seriamente a candidatos que demuestren un verdadero proyecto político a partir de sus acciones, y no que solamente figuren en una boleta por ser amigo, pariente o un nombre que suena bien.

Por Rodrigo Hinojosa