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Editorial: El futuro de la Educación en el Valle de Uco

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Por Juan Jofré

La Educación no es neutra, nunca lo ha sido ni podrá serlo. Todo Sistema Educativo es la expresión de la visión política en la relación de educación y modelo productivo.

En la década de los 90` se impuso una Ley Federal que terminó responsabilizando a los docentes por las decisiones que ellos no tomaban, desarticulando prácticamente todo, entre otras cosas la formación técnica, y poniendo algunas funciones propias del Estado en manos privadas, como por ejemplo la capacitación docente. ¿Por qué? Porque se proponía un modelo económico agroexportador con oferta de servicios referidos al turismo, al marketing y la comercialización de productos elaborados afuera del país, con una mínima intervención del Estado. Ese sistema educativo giró en el 2006 (Ley de Educación Nacional) cuando se cambia el modelo productivo, aumentando el financiamiento educativo, creando y construyendo escuelas y dándole vida nuevamente a la formación técnica. ¿Por qué? Porque cuando la educación va de la mano con un modelo de desarrollo, se procura formar en el presente lo que se va a necesitar en el futuro.

Mendoza, lentamente, con una respuesta algo conservadora tardó en ir acomodándose, pero de a poco lo va haciendo. Jaque inauguró más de 50 escuelas en su gestión y refaccionó más de 600 instituciones educativas. Por estos días, los valletanos hemos recibido la presencia del gobernador precisamente para la inauguración del edificio de la Escuela Firpo en San Carlos y la reapertura de unos modernos talleres en la Escuela República Italiana de Tupungato. Además se prevé la inauguración del edificio del IES 9-015 Valle de Uco (Terciario) en La Consulta para fin de año, y se están acondicionando los talleres de las escuelas Técnicas de La Consulta, Tunuyán y el Cordón del Plata. Podemos añadir la entrega de las netbooks en muchas de las escuelas de la zona, o los viajes de algunos contingentes a Tecnópolis, entre otros logros.

Haciendo foco en los departamentos, es digna de destacar la variada oferta educativa de Nivel Superior, compuesta por los cuatro Institutos de Educación Superior (IES), el Instituto Tecnológico Universitario (ITU) y complementada por las opciones que brindan algunas universidades privadas.

Si hacemos una mirada hacia atrás, poniendo el ojo en la historia cercana, veremos un crecimiento indiscutible, tanto en la calidad de la oferta, traducida en crecimiento de oportunidades, como así también en la satisfacción de las necesidades en cuanto a infraestructura y herramientas pedagógicas. Podría decirse que en líneas generales, la educación en el Valle de Uco está bastante bien, y mucho mejor que hace quince o veinte años.

Pero no todo es color de rosas, ya que los desafíos a futuro son varios y no se visualiza mucho énfasis desde los sectores políticos para el trazado de lineamientos que vinculen un modelo productivo combinado con políticas educativas a futuro. Pienso en mucho de lo escuchado y leído en las plataformas electorales en estos últimos días, y es muy poco lo que se ha mencionado al respecto. Quizás Aveiro fue quien más se atrevió, con la presentación en el Manzano Histórico de un plan de desarrollo para el Valle de Uco. Algo del tema tocó Rodríguez y para Difonso el tema pasó de largo.

En la actualidad, las áreas de Educación de los tres municipios gastan la mayor parte de su presupuesto, energías y personal en el reparto de becas, complementado con la consecución de algún convenio tanto con universidades públicas como privadas, pero ninguna de estas acciones están en concordancia con un modelo productivo, con una planificación a futuro. Para intentar ser más claro, la política educativa de los municipios se basa fundamentalmente en “traer para vender” algunos convenios, carreras o ciclos de capacitaciones, pero sin una visión a futuro, sin pensar en lo que se necesita formar hoy para tener mañana.

Los cuatros Institutos de Educación Superior que funcionan en la zona han comenzado, recientemente, a trabajar en forma vinculada, en algunos aspectos que tienen que ver básicamente con la difusión en conjunto de algunos logros individuales. No es poco, considero que es un gran avance, pero no alcanza. A la hora de los bifes, en general sigue primando la lógica de la competencia entre ellos para ver quién logra atraer más alumnos, sin pensar en una oferta planificada que responda a una idea futura de mano de obra, recursos humanos o como se le quiera llamar.

Esa misma lógica de competencia, tan propia de los paradigmas neoliberales que reinaron durante la elitista década de los 90`, sigue en vigencia en las áreas educativas de los municipios, “cerrando” algunos convenios de cooperación, capacitación y otras yerbas con cuanta Universidad, Fundación o Instituto se pueda, pero con una mirada coyuntural cortoplacista que ya no alcanza, que sabe a poco para los tiempos de crecimiento y desarrollo que están teniendo otras regiones y que, potencialmente, nuestro gran Valle de Uco evidencia tener.

Pienso y charlo permanentemente este tema con distintas personas, y de tanto hablarlo empieza a generar cierta impaciencia o ansiedad, preguntando cuándo empezaremos a trabajar los tres departamentos en el trazado de ciertas líneas comunes que combinen nuestras ganas de crecer, nuestros sueños de oportunidades, nuestros valores ecológicos de “no a la minería contaminante”, en consonancia con la necesidad de generar más puestos de trabajo genuinos, con la obligación de empezar a agregar valor a nuestra producción, conformando asociaciones, cooperativas, empresas locales, y otras iniciativas que nos conduzcan a ese destino de grandeza que se nos promete frente a los ojos, pero que dejaremos escapar si no actuamos a tiempo.

Lógicamente, la educación debería ocupar un gran lugar en este armado, porque tendríamos que definir qué vamos a formar, qué necesitamos y necesitaremos, con qué recursos, con qué modelos de enseñanza, desde qué valores, y otras definiciones que ya no pueden esperar.

La pregunta que me corre incómodamente de atrás y para la cual no encuentro respuestas es, si los líderes políticos (los nuevos y los reelectos) estarán a la altura de las circunstancias para dirigir esta nueva y necesaria construcción. Claro está que los ciudadanos y los educadores, sobre todo los de Nivel Superior, tendrán que acompañar este proceso de un modo muy activo. Siguiendo esas líneas de cuestionamientos no me sé responder si los actuales “convenios” o la variada oferta privada nos servirán para armar este Valle de Uco que soñamos y merecemos.

Son preguntas sin respuestas claras para mí, y es por eso que las comparto, quizás varios de los lectores tengan mucho para aportar. Ojala así sea. Nuestros hijos las necesitan.